"Marte necesita madres" ("Mars Needs Moms", 2011)

Marte necesita madres

Dirigida por Simon Wells bajo la atenta mirada del productor Robert Zemeckis, Marte necesita madres es una película juvenil de ciencia-ficción en la que el humor y la aventura dan un salto hacia el espacio exterior.

No creo que el principal reclamo de la cinta sea el guión de Wendy Wells, inspirado en el libro Mars Needs Moms!, de Berkeley Breathed. En realidad, el atractivo más notable de este nuevo lanzamiento de Walt Disney Pictures es la animación 3D creada por el estudio ImageMovers Digital.

Se suele hablar de Robert Zemeckis como el fundador de un estilo que tiene sus máximos exponentes en Polar Express, Beowulf y Cuento de Navidad. Esa manera de atrapar la figura humana de forma realista ha supuesto una revolución en el gremio digital, por mucho que los críticos insistan en tres de sus carencias: el acartonamiento de los gestos, la escasa naturalidad de los movimientos y la falta de expresividad de las miradas.

En todo caso, el tiempo no pasa en balde, y la experiencia visual de Marte necesita madres demuestra que en este campo se ha avanzado mucho –aunque no lo suficiente– desde el estreno de Polar Express. Sin embargo, es obvio que ImageMovers Digital continuará siendo el ejemplo más citado a la hora de explicar la teoría del valle inquietante (uncanny valley en inglés): ese principio de la robótica que intenta detallar nuestra confusa e incómoda respuesta emocional ante robots y otras entidades humanoides.

Renunciar a la fisonomía caricaturesca que es propia del dibujo animado me parece un rasgo de valentía, y además, Zemeckis lo asume como un creador sin prejuicios, que algún día conseguirá algo tan difícil como un ser humano creíble, pero constituido a base de píxels y algoritmos.

Está claro que, a su modo de ver, la tecnología de captura de movimientos tiene mucho más porvenir que el previsto en sus inicios.

Marte necesita madres

En cuanto a la historia que cuenta Wells, podríamos definirla como un giro sorprendente e ingenioso de aquella cinta de American International Pictures que se tituló Mars Needs Women (1966).

El protagonista, un crío de nueve años llamado Milo (Seth Dusky), comienza a echar de menos a su madre (Joan Cusack) justo cuando ella es secuestrada por los marcianos. Y es que, al parecer, la maternidad es un bien escaso en el Planeta Rojo y sus habitantes deben importarlo por la fuerza.

Lanzado al rescate de su madre, Milo es ayudado por un grupo pintoresco de personajes: Gribble (Dan Fogler), su mascota biónica Two–Cat (Dee Bradley Baker), Duke Nukem (Jon St. John) y la niña marciana Ki (Elisabeth Harnois).

Con un desmedido presupuesto de 150 millones de dólares, Marte necesita madres se plantea como una inversión de riesgo para Disney, pero es probable que sus beneficios a medio y largo plazo provengan del software diseñado por sus creadores.

El creador del texto en el que se basa la película es Berkeley Breathed, un guionista, ilustrador y humorista gráfico cuya obra más conocida, Bloom County, le llevó a ganar el Pulitzer.

Autor de tiras cómicas memorables, Breathed tuvo su primer contacto con Disney cuando él mismo adaptó su libro para niños Edwurd Fudwupper Fibbed Big, en un fallido cortometraje producido por la compañía.

Esa película, inacabada, permanece oculta en los ficheros Disney. El propio Breathed la definió como un desastre sin paliativos.

Sinopsis

Saca la basura, cómete el brócoli ¿Quién necesita aguantar a una madre? Pero cuando unos marcianos secuestran a su madre, Milo, un niño de nueve años, se da cuenta de cuánto la necesita.

Milo intentará salvar a su madre, lo que le llevará a ser polizón en una nave espacial, a viajar a un complejísimo planeta con múltiples niveles, y a enfrentarse a una nación alienígena y a su líder. Con la ayuda de un experto en tecnología, un terrícola clandestino llamado Gribble y una niña marciana rebelde llamada Ki, Milo tendrá que recuperar a su madre… y en más de un sentido.

 

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