"La matanza de Texas: El origen" (Jonathan Liebesman, 2006)

La matanza de Texas: El origen

La matanza de Texas: El origen es una producción de Platinum Dunes fruto de la colaboración de Michael Bay, Andrew Form y Brad Fuller.

Describen su relación profesional como la de unos estudiantes de postgrado (Form y Fuller) con su profesor (Bay): desarrollan un proyecto y se benefician de la experiencia, instinto y éxito de su maestro. “Fundamos Platinum Dunes casi por capricho”, explica Bay. “Quería ayudar a jóvenes directores y decidí montar la empresa con dos de mis mejores amigos. No esperábamos el éxito que tuvimos con las dos primeras películas. Simplemente pensábamos hacer trabajos de bajo presupuesto donde la propia película fuera la estrella y en las películas de terror el director es el que domina”.

Cuando los socios de Platinum Dunes terminaron su versión de La matanza de Texas en 2003 no imaginaban el éxito que tendría ni pensaban repetir con el género del terror. Sin embargo, no dejaban de recibir preguntas acerca del origen de la familia Hewitt, de cómo se convirtieron en unos asesinos tan violentos y tan metódicos. Al final, durante la fase de preproducción de su nueva versión de Terror en Amityville (La morada del miedo), Form y Fuller empezaron a plantearse la historia de los Hewitt para tantear el interés que podría tener como película.

Bay señala que los fans simplemente querían otra Matanza: “Sin embargo, no era tan fácil porque le cortamos el brazo al malo en la primera. Y por eso decidimos optar por una entrega anterior en vez de posterior porque así las posibilidades serían infinitas. Aunque tendríamos que tener cuidado de no pasarnos demasiado”.

Brad Fuller explica que se reunieron los tres socios para hablar del interés que tendría una historia sobre la familia Hewitt: ¿Ser una familia de asesinos era una base suficientemente sólida para una película? Para saberlo el primer paso sería encontrar a un guionista que estableciera los detalles.

Se pusieron en contacto con Scott Kazar (escritor de la versión de La matanza de Texas de 2003) pero tenía otros compromisos, así que llamaron inmediatamente a Sheldon Turner, guionista de La morada del miedo. Para poner en marcha el proceso los productores le dieron una copia de la película de 2003 y le pidieron no sólo ideas sino respuestas a las preguntas que plantea la historia original, tales como: ¿Cómo se convirtió la familia en lo que es actualmente? ¿Cómo acabó amputado el Tío Monty? ¿Por qué no tiene dientes Hoyt y cómo acabó siendo sheriff? Y, por supuesto, ¿por qué hace Leatherface lo que hace y qué pasa con esas horribles pieles que se pone?

Los productores estuvieron encantados con las respuestas que les dio Turner y poco después encontraron en Jonathan Liebesman al director que necesitaban.

“Contratamos a un guionista estupendo”, constata Fuller. “Cuando vimos la fuerza de lo que había escrito supimos que teníamos película, así que contactamos con Jonathan rápidamente. Nos presentó sus ideas para realzar el guión y fue exactamente lo que queríamos oír”.

Los productores de Platinum Dunes conocieron a Liebesman en 2002 cuando entrevistaban a directores para la primera Matanza de Texas, pero antes de terminar el proceso le contrató Sony para dirigir En la oscuridad. Se mantuvieron en contacto y le llamaron de nuevo para La morada del miedo. Al final llegaron a un acuerdo para que dirigiera la nueva Matanza de Texas.

Aunque tiene todo el apoyo de los productores, Liebesman no decidió aceptar el proyecto hasta que no viera que sus objetivos con respecto a la película coincidían con los de los productores: “Hacer la secuela de una gran película, especialmente la de una película donde el protagonista pierde su capacidad para hacer daño, no me atraía mucho”, comenta Liebesman. “Pero explorar el comienzo de esta leyenda resultaba mucho más interesante. Como fan de la primera película, buscaba respuestas a las preguntas que planteaba. En mi primera reunión con Michael, Andrew y Brad les expliqué cómo veía la película y mencioné algunas ideas que me gustaría ver incorporadas al guión. Al cabo del día teníamos la misma visión: la película tenía que dar la impresión de ser como la entrada al infierno”.

Para Andrew Form el objetivo de la película era mostrar la formación de un asesino: “Vemos cómo aumenta la furia de Thomas Hewitt hasta dominarle y luego cómo este triste hombre mata por primera vez. Aumenta el control de Hoyt sobre Thomas hasta que le maneja como una marioneta, manipulándole del modo más calculador”.

Una vez decidido el planteamiento básico de la película, los cineastas tenían que decidir hasta dónde querían retroceder. “La película arranca en 1969, tres años antes del filme original”, señala Brad Fuller. “El pueblo está construido alrededor de un matadero que está a punto de cerrar y este cierre significará el fin para el pueblo también. Thomas Hewitt pierde su trabajo junto con todos los demás y de repente brota la ira que ha conseguido controlar desde su infancia y mata. Esto a su vez obliga a su tío – un hombre muy poco estable – a tomarse la ley por su mano”.

“Al mismo tiempo, un grupo de chicos con su propios conflictos y problemas cruza Texas en coche y, por un terrible golpe de mala suerte, acaban en este horrible pueblo. Cuando conocen a los Hewitt la familia ha iniciado su camino hacia el infierno matando a una persona tras otra para tapar el asesinato anterior. Muy pronto todo girará fuera de control. Ahí reside el origen de la masacre”.

Con la historia ya perfilada, los cineastas tuvieron que concretar la mejor forma de presentarla. Según Jonathan Liebesman lo más difícil del género de terror es conservar el misterio porque si se explica la maldad o se muestra demasiado ya no da miedo: “Hay un difícil equilibrio entre ilustrar la irracionalidad de los asesinos en serie y racionalizarlo demasiado hasta el punto de que pierda su misterio. "La matanza de Texas: el origen" es precisamente eso: trata de plantear el inicio de los asesinatos pero sin explicar los motivos con demasiada profundidad”.

A la hora de discutir la viabilidad de una nueva película sobre La matanza, uno de los temas principales fue el reparto. ¿Quién repetiría de la película anterior? Empezaron con el eslabón más fuerte en la cadena, R. Lee Ermey.

Según Andrew Fuller, muchas películas de terror reciben malas críticas porque no se esfuerzan por conseguir a los mejores actores: “Para nosotros Lee era como un distintivo de calidad y contratarle nos permitió rodearnos de actores de similar talento. No bajamos en listón en ningún momento. Queríamos verdaderos actores que aportaran algo a esta familia. Son la base de la interacción entre los personajes y los espectadores tienen que creer en ellos”.

Form nos cuenta que Lee tiene sus propias teorías acerca de su personaje: “Es un actor que no tiene limitaciones. Me ha dicho en numerosas ocasiones que quiere que Hoyt sea la persona más políticamente incorrecta que existe y se esfuerza constantemente por encontrar una nueva forma de ofender a los demás. Nadie está a salvo”.

Como resultado, la interpretación de Ermey es uno de los hitos de la película. “El personaje de Lee es uno de los más entretenidos de la primera película”, comenta Jonathan Liebesman. “Está loco y al principio no tiene mucho sentido pero en esa misma sinrazón reside su interés. Es un misterio. Y Lee ayudó mucho en la exploración y creación de su personaje”.

“Añade mucho humor”, dice Michael Bay. “Y cuando haces películas de terror, que son muy intensas, es bueno tener la liberación del humor. Así que, en resumen, la interpretación de Lee es muy real pero también un poco estrafalaria y divertida a la vez”.

Sinopsis

Estamos en 1969. Ha estallado el conflicto en Vietnam. El efecto en Estados Unidos es catastrófico. Las pérdidas son innumerables y no dejan de repetir la llamada a filas para alimentar la máquina de la guerra. Y ahora le toca a Dean Hill (Taylor Handley), que acaba de cumplir 18 años.

Pero antes de que Dean pueda acudir al centro de reclutamiento local, su hermano Eric (Matt Bomer), que acaba de regresar de Vietnam, decide darle una sorpresa. A pesar de la preocupación de su novia –Chrissie (Jordana Brewster)–, Eric planea volver a alistarse en la Marina con el fin de vigilar a su hermano. Desgraciadamente, los planes de Dean no coinciden con los de Eric.

Su estrategia para evitar la guerra es huir a México y para ello tiene todo el apoyo de su novia Bailey (Diora Baird), una chica de fuerte carácter. Pero antes de poner en marcha ningún plan, las dos parejas deciden ir a Texas para pasar un último fin de semana de diversión.

Poco después de emprender el viaje, tienen un enfrentamiento con dos moteros, Holden (Lee Tergesen) y su novia Alex (Cyia Batten).

Alex persigue el jeep de los cuatro chicos y provoca un accidente en el que Chrissie sale despedida del vehículo.

Mientras Alex intenta robar a los heridos, el sheriff Hoyt (R. Lee Ermey) llega a la escena del accidente y da la vuelta a la situación. Escondida detrás de un arbusto, Chrissie ve cómo el sheriff obliga a sus amigos a montar en el coche de policía.

Aunque ella no lo sabe, Hoyt se dirige a la casa de los Hewitt, donde espera su sobrino Thomas –que está siendo entrenado para convertirse en el monstruo conocido como Leatherface– y el resto del clan.

Cuando Chrissie ve el sufrimiento que la familia Hewitt inflige a sus queridos amigos, se da cuenta de que ella es su única esperanza.

 

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