"Kiss Kiss, Bang Bang" (Shane Black, 2005)

Kiss Kiss Bang Bang

En 1986, un recién graduado de la UCLA de 23 años llamado Shane Black acababa de escribir un borrador de su primer guión. En menos de una semana, el productor Joel Silver compró los derechos y, junto con el director Richard Donner, iniciaron una nueva era en la realización cinematográfica con Arma letal, un híbrido de comedia y el género de acción cargado de adrenalina que surgió bajo los auspicios de Silver, productor de las influyentes películas de acción Comando y Depredador.

Protagonizada por Mel Gibson y Danny Glover como una pareja de policías muy dispares que luchan contra una red de contrabando de droga, Arma letal demostró el talento de Black para crear personajes tan explosivos como sus trepidantes secuencias de acción y sus diálogos igualmente incendiarios. Su enorme éxito dio lugar a tres secuelas de Arma letal, influyó en una generación de realizadores y fue el origen de innumerables imitaciones.

Había nacido un nuevo género: la película de acción y colegas.

“Shane tiene una visión especial que se hace patente en todo lo que escribe”, dice Silver, que contribuyó a reinventar el cine de acción en 1988 con Jungla de cristal y de nuevo en 1999 como productor de Matrix.

“Ya esté honrando las convenciones del género o desafiándolas deliberadamente, sus películas siempre cuentan con personajes originales, innovadoras escenas de acción y diálogos memorables. Su estilo como guionista es tan ameno como las películas que acaban en la pantalla”.

“Las películas que me interesan tienden a ser las que combinan dos elementos de un modo que no se ha visto antes”, dice Black, cuyo guión de Arma letal emparejaba a un veterano detective con un joven policía suicida cuyo comportamiento poco ortodoxo daba lugar a una sorprendente mezcla de comedia y suspense.

Black trató por primera vez el mito del detective en la producción de Silver de 1991 El último boy scout, una película de acción y colegas protagonizada por Bruce Willis en el papel de un detective privado sin un céntimo que busca la redención cuando se asocia con un “ex-quarterback” caído en desgracia, interpretado por Damon Wayans, para investigar la corrupción en el mundo de las altas apuestas del fútbol profesional. En su contundente guión de 1996, Memoria letal, aparece un detective privado de cuarta categoría interpretado por Samuel L. Jackson, que descubre que el profesor amnésico de Geena Davis es en realidad un temible agente secreto que trabaja para derrocar al gobierno.

El deseo Black de explorar el género policíaco y de acción estuvo muy influido por su obsesión infantil con las novelas policíacas – libros baratos poblados de endurecidos detectives privados y damas en apuros; historias escabrosas en las que dos casos aparentemente sin relación se cruzan en una combinación de escándalo y asesinato, y la agridulce justicia siempre prevalece.

“Leí The Hardy Boys y The Three Investigators, novelas de suspense para niños, pero mis héroes de la infancia solían estar en la sección de adultos de la biblioteca”, dice Black. “Me encantaban las historias de detectives y las devoraba. He leído literalmente cientos de ellas. Cuando era niño no me permitían leerlas porque eran subidas de tono, así que lo hacía a escondidas. Ahorraba el dinero de la comida – no comía en tres días y así podía comprar el nuevo libro de Mike Shayne, o el nuevo de Shell Scott, o de Chester Drum. Las escenas subidas de tono eran estupendas pero lo que más me gustaba era el misterio. Había un auténtico ritmo duro y masculino en esas novelas, y adquirí un sentido aún más profundo de ellas, emotivo y poderoso. Si no hubiese leído esas historias, no estaría escribiendo guiones de películas.

“Mi fascinación por el mito del detective privado y mi obsesión con esas novelas baratas necesitaba una salida cuando me hice adulto”, explica. “En cierta medida lo exploré en Arma letal y El último boy scout. Pero nunca había intentado escribir una obra sobre un detective privado que sintetizara todas las cosas diferentes que sentía sobre esos libros y siempre quise intentarlo. Kiss Kiss, Bang Bang rinde homenaje explícitamente a la historias de detectives que leía cuando era niño”.

El escenario de Kiss Kiss, Bang Bang de Black es una tierra prometida sin brillo llamada Los Angeles, un enorme tanque de tiburones en el que personajes imperfectos pero decentes se enfrentan al destino de manera similar a como se desarrollan las historias predestinadas en las páginas de las queridas novelas sobre detectives privados de Black. Nadando con los tiburones están el delincuente de poca monta Harry Lockhart y la ex-actriz Harmony Faith Lane, amigos de la niñez recientemente reunidos que comparten un amor por el largo tiempo olvidado héroe de las novelas baratas Jonny Gossamer, un duro detective privado en la tradición de los héroes ficticios de Black.

Aunque el Jonny Gossamer ficticio sólo aparece brevemente en Kiss Kiss, Bang Bang en una escena de una película que se proyecta dentro de la historia, es un importante punto de referencia para los personajes y su presencia se deja sentir a lo largo de toda la película. “Hay una sensación de destino en Jonny Gossamer, una sensación de escupir a los ojos de la muerte”, dice Black a propósito de su detective privado de ficción. “Es un fenómeno de novela oscura, mala y de tienda barata que ha llegado a representar mucho más que eso a los ojos de estos personajes. Es una metáfora de una especie de entusiasmo juvenil, de una creencia en algo más allá de donde estás, una creencia en el héroe que puedes ser algún día”.

A medida que se desarrolla la historia y los personajes de Black aprovechan la oportunidad de elevarse por encima de sus pasadas imperfecciones y tal vez hacer el bien por una vez, su realidad comienza a adoptar las cualidades del mundo ficticio de Jonny Gossamer, en la que lo casual da paso al destino, la verdad es más extraña que la ficción, y todo el mundo tiene la oportunidad de ser grande durante un momento de esplendor.

“Es importante creer, y disfrutar de algo que está deteriorado y sucio y que mucha gente desecharía por no considerarlo literatura”, cree Black. “Ha habido muy pocas interpretaciones contemporáneas de la gran tradición de detectives privados de Los Angeles; lo que yo intentaba hacer era una película que oscila entre algo que se toma a sí mismo lo bastante en serio como para tener suspense pero que es lo bastante alegre para resultar ameno y fresco”.

Después de pulir esta astuta combinación de sus emblemáticas películas de colegas y el clásico cine negro, Black envió su guión de Kiss Kiss, Bang Bang a Silver. “Parecía lógico hacer este proyecto con Joel porque pensaba que, más que cualquier otro con quien hubiera trabajado en el pasado, se sentiría atraído por ella; y comprendería el material, no sólo en general, sino en el modo que yo pretendía concretamente”, dice Black.

“El guión de Shane me pareció divertido, romántico, lleno de suspense y de momentos frescos e inesperados”, dice Silver. “Es una mezcla sofisticada de géneros e ideas. Rinde homenaje a las películas de cine negro y a las historias baratas de detectives, pero el tono es totalmente contemporáneo. La pasión que siente por la tradición de los detectives privados queda de manifiesto. Podría ser la historia más romántica que Shane haya escrito. Sin duda, es la más original”.

Sinopsis

Harry Lockhart (Robert Downey Jr.) es en esencia un tipo decente. Es cierto que es un ladrón de poca monta que va por la vida con una mezcla no muy sólida de encanto desfasado y optimismo inconsciente, pero quiere hacer lo correcto. Sólo que no sabe exactamente cómo.

La eterna mala suerte de Harry empieza a mejorar cuando él y su socio están haciendo algunas “compras” navideñas fuera de horas en una tienda de juguetes de Nueva York y la alarma de seguridad acaba con la fiesta. (Sí, parece que va a haber problemas, pero sigan leyendo). En su frenética huída de la policía, Harry se ve metido sin querer en una audición para una película de detectives de Hollywood y, en un abrir y cerrar de ojos, el productor lo lleva en avión a Los Angeles para hacerle una prueba.

Lanzado al feroz mundo de los profesionales, estafadores, perdedores y aspirantes de Los Angeles, a Harry le adjudican el duro detective privado Perry van Shrike (Val Kilmer), también conocido como “Gay Perry”, para que le prepare para su prueba. Gay Perry es inflexible, despiadadamente duro y – lo han adivinado – gay. También tiene poca paciencia con Harry, que pone a prueba su talento para la interpretación haciéndose pasar por detective.

Parece cosa del destino cuando el ladrón que intenta ser actor haciéndose pasar por detective se cruza con Harmony Faith Lane (Michelle Monaghan), una aspirante a actriz que necesita su ayuda.

Inspirada por su héroe Jonny Gossamer, un ficticio y endurecido detective privado que aparece en una serie de baratas novelas de detectives, Harmony se trasladó a Hollywood para hacer realidad sus sueños... pero después de unos años y muchos rechazos, se enfrenta a la dura realidad de que tal vez sus mejores días hayan quedado atrás.

Cuando el misterioso suicidio de la hermana de Harmony se cruza con un caso aparentemente sin relación que Harry y Gay Perry están investigando, de repente se ven envueltos en un misterioso caso de un asesinato real. Aparecen y reaparecen cuerpos... secretos de familia largo tiempo ocultos salen a la luz en medio del caos reinante... y lo que empezó como un viaje gratis a Los Angeles puede convertirse para Harry en un viaje de ida al depósito de cadáveres de la ciudad.

Si quiere seguir vivo y convertirse en el héroe que Harmony necesita que sea, Harry tendrá que convencer al reacio Gay Perry de que le ayude a resolver el caso. Tendrá que canalizar la dura fanfarronería de Jonny Gossamer. Y una pequeña dosis de suerte– ¿o es el destino? – tampoco vendría mal.

 

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