El Señor de los Anillos. El Retorno del Rey. Edición definitiva en DVD

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Con el destino de cara –Mark Ordesky, de New Line le patrocinó en el último instante–, Peter Jackson inició el titánico rodaje de El Señor de los Anillos en Nueva Zelanda, el 11 de octubre de 1999.

La aventura se prolongó hasta el 22 de diciembre de 2000, y dio paso a una compleja postproducción de cinco años. En todo caso, lo importante no fue la magnitud del proyecto, sino su espléndido resultado.

Y es que El Señor de los Anillos es un clásico contemporáneo que nos sigue admirando, y que no pierde la frescura pese a que la maquinaria de Hollywood nos tienta con nuevas ofertas en su brillante cartelera.

La película lo merece: nuevas ediciones en DVD han ido acumulándose en nuestras estanterías desde hace largo tiempo. La última y más apetecible tiene una cercana fecha de lanzamiento en España (el 10 de septiembre de 2008). Aclaro que los lectores del ámbito anglosajón ya estarán familiarizados con su contenido, pues ésta es la misma edición que se lanzó en (y desde) Estados Unidos el 28 de agosto de 2006.

Tras haber analizado las otras dos películas de la saga, me detengo esta vez en el pack de El Retorno del Rey, donde encontramos la versión estrenada en cines el 17 de diciembre de 2003, y aquella hermosísima versión extendida que disfrutamos a partir del 14 de diciembre de 2004, con 52 nuevos minutos por disfrutar en su metraje.

Como sucede con las otras dos reediciones, aquí se añade un documental inédito de Costa Botes, que añade puntos de vista al making off y aclara los pormenores menos divulgados del rodaje.

En todo caso, a modo de guía de ese visionado casero, les propongo esta serie de artículos, donde narramos con detalle la historia de las cintas que componen la saga: La Comunidad del Anillo (The Fellowship of the Ring, 2001), Las dos torres (The Two Towers, 2002) y la que ahora nos ocupa, El Retorno del Rey (The Return of the King, 2003).

Para empezar, nada mejor que un detalle humano. Dicen los malpensados que rodar El Retorno del Rey fue una pesadilla para Peter Jackson. Parece que los síntomas de esa compleja aventura salieron a relucir tras el estreno, con una alarmante e inesperada pérdida de peso.

¿Un exceso de responsabilidad? Tal vez... Lo cierto es que no todos los días un cineasta tiene la ocasión de adaptar un clásico admirado por millones de incondicionales.

Tolkien publicó El Retorno del Rey el 20 de octubre de 1955. Por aquellos días, las opiniones suscitadas por la novela eran –usaré la expresión de Fernando Savater– de plena entrega o de abierto fastidio. En otras palabras, la trilogía (llamémosla así, aunque contenga más de tres libros) fue admirada y detestada con similar intensidad.

Humphrey Carpenter, autor de J.R.R. Tolkien. Una biografía (J.R.R. Tolkien. A Biography, 1977) recoge algunas de estas opiniones, y no sé si me interesan más las favorables o las adversas.

El gran poeta W.H. Auden dejó claro que, en este caso, la indiferencia era casi imposible. “Nadie –escribió– parece tener una opinión moderada; la gente o bien –como yo mismo– lo encuentra una obra maestra en su género, o no lo puede soportar”.

Situandose en el bando de los defensores de Tolkien, Auden opinó lo siguiente en el New York Times: “Ninguna ficción, en los últimos cinco años, me ha dado más placer”.

Un gran amigo de Tolkien, C.S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia, escribió en Time & Tide: “El libro es demasiado rico y original para hacer un juicio definitivo tras una primera lectura. Pero sabemos que nos ha afectado. Ya no somos los mismos”.

Como les dije, Carpenter no sólo cita elogios. También rescata críticas negativas, publicadas en los cincuenta. Por ejemplo, ésta de Edwin Muir en el Observer: “Es sorprendente que todos los personajes sean niños disfrazados de héroes adultos. Los hobbits, o medianos, son niños corrientes; los héroes completamente humanos han llegado a la quinta forma, pero casi ninguno de ellos sabe algo de las mujeres, excepto de oídas. Y los elfos, enanos y ents son, de un modo irrevocable, niños, y jamás llegarán a la pubertad”.

En la esfera hispanoparlante, una de las opiniones más tempranas y autorizadas fue la de Savater. Así, en La infancia recuperada (1976), dice: “Se ha descrito El Señor de los Anillos como el cuento de hadas más largo del mundo, caracterización que no me parece desacertada. Esta longitud (…) es a mi juicio una de las claves del acierto narrativo del libro”.

“Efectivamente –añade Savater–, las más de mil páginas de concentrado texto de El Señor de los Anillos dejan insatisfecho al lector apasionado por este capricho, a quien no disgustaría verlo prolongarse, al menos, otro tanto, con tan generosa espontaneidad como en las mil primeras”.

El éxito llamó a las puertas de Tolkien cuando era demasiado mayor para que le impacientase. En todo caso, es muy difícil llegar a lo más alto de las listas de ventas y no escuchar los cantos de sirena de Hollywood. Carpenter nos cuenta que fue el editor Stanley Unwin quien advirtió a Tolkien de que pronto recibirían alguna oferta para llevar el libro al cine. Ambos, nos dice, “decidieron una política: o bien un tratamiento respetuoso del libro, o una buena cantidad en efectivo. Como sir Stanley decía, la opción era gloria o dinero”.

Allá por 1957, el profesor recibió la visita de un conocido editor de revistas y promotor del fandom, Forrest J. Ackerman, a quien acompañaban dos productores, Morton Grady Zimmerman y Al Brodax. La idea de estos tres hombres de negocios era rodar El Señor de los Anillos como un film de dibujos animados. Por lo visto, el guión era una calamidad y Tolkien, en un arranque de dignidad, rechazó la oferta.

Treinta años después, el novelista Peter S. Beagle recibía en su despacho un esbozo de guión de El Señor de los Anillos firmado por Chris Conkling. A Beagle, un auténtico maestro de la novela fantástica, le correspondía reelaborar el libreto de esa futura película sobre el original de Tolkien.

El encargado de ponerla en imágenes fue Ralph Bakshi. A la hora de filmar El Señor de los Anillos (1978), Bakshi se decantó por una técnica perfeccionada por Disney: el rotoscopio.

Peter Jackson descubrió al mundo literario de Tolkien tras disfrutar de la película de Bakshi.

Una vez más, la campaña promocional de El Retorno del Rey demostró que la maquinaria de New Line Cinema estaba bien engrasada. Los responsables de la firma quedaron encantados con la masiva acogida del trailer, estrenado el 23 de septiembre de 2003.

De excelente humor, y tras intervenir en alguna que otra première, el equipo artístico asistió al estreno el 17 de diciembre de ese mismo año. El caché de todos ellos subió ese mismo fin de semana, cuando la película recaudó 72 millones de dólares sólo en el mercado estadounidense.

El Retorno del Rey obtuvo 11 Oscars. Invertir en Tolkien parecía un gran negocio, y no pasaron demasiados meses antes de que se comentara la posibilidad de rodar una película basada en otro de sus libros, El hobbit (The Hobbit, 1937).

Por las fechas en las que Bakshi aún rodaba su largometraje, la cadena NBC emitió una versión animada de esta novela –en concreto, el 27 de noviembre de 1977–. Producida por Arthur Rankin Jr. y Jules Bass, aquella irregular tv movie tuvo un buen rendimiento comercial, aunque sus cifras podrían resultar mínimas si las comparamos con el taquillaje previsto para El hobbit de Jackson.

Por desgracia, aunque Peter Jackson y su esposa Fran Walsh siempre estuvieron enamorados de esta idea, el director se enfrentó en los tribunales con los responsables de New Line. ¿El motivo? Tiene que ver con el dinero, como pueden imaginar.

En principio, esa demanda recortó drásticamente el porvenir del nuevo proyecto, pero al final, cuando todo parecía dicho y hecho frente a los abogados, las aguas volvieron a su cauce y El hobbit obtuvo luz verde, y lo que es mejor, una espléndida financiación.

Como director, fue designado el mexicano Guillermo del Toro, cuya firma también figurará en el guión escrito por Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens.

Claramente apremiados por la idea de atraer al público adulto, los productores han aclarado que El hobbit –una obra literaria destinada a los niños– dará lugar a dos películas con marchamo artístico, en las que se empleará material de otros textos de Tolkien sobre la Tierra Media. Dicho de otro modo: podemos esperar el mismo tono que caracterizó a las películas anteriores.

La larga marcha ya ha comenzado… Ambos largometrajes, al igual que sus predecesores, serán rodados en Nueva Zelanda. Según creen los publicistas de Hollywood, las fechas previstas para su lanzamiento internacional, 2011 y 2012, supondrán el retorno a la actualidad de las tres cintas de la trilogía.

De la última de ellas, por cierto, aún queda bastante por decir. Solo que, en esta ocasión, si a ustedes no les parece mal, quienes se ocupan del comentario son tres de los principales artífices de El Retorno del Rey. Por este orden: su director, Peter Jackson, uno de sus protagonistas, Viggo Mortensen, y el autor de su hermosísima banda sonora, Howard Shore.

(Copyright © Guzmán Urrero)

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