"Código Fuente" (Duncan Jones, 2011)

Codigo Fuente

El talento de Duncan Jones es uno de los más sólidos e inclasificables de la última generación de cineastas británicos. Curiosamente, a pesar de su singularidad, Jones no es un cineasta experimental, sino un seguidor a ultranza del cine clásico y de los géneros populares.

En otras manos, Código Fuente (Source Code) hubiera sido un technothriller de de factura industrial, tan típicamente estadounidense como Chicago, la ciudad donde transcurre parte de la historia.

Sin embargo, Jones aprovecha el guión de Ben Ripley para crear una imaginería y definir en ella sus oportunidades de rodar con brillantez. En realidad, esa es la clave que distingue Código Fuente de otras tantas producciones del mismo porte.

Conviene aclarar que Ripley, autor de guiones como Species III (2004) y Species IV: El despertar (2007), no es lo que se dice un escritor de primera categoría. En este caso, se esfuerza en presentarnos un relato convencional, que resultará previsible en sus giros y golpes de efecto para todos aquellos espectadores que hayan acumulado las suficientes dosis de cine en su memoria.

En buena medida, el interés que despierta Código Fuente se debe a un reparto sin fisuras, que pone todo su empeño en añadir sutileza, inteligencia y emoción a una trama que es más vulgar de lo que parece. Sólo por ver con qué entusiasmo defienden sus papeles Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga y Jeffrey Wright ya merece la pena pasar por taquilla.

A su modo, Duncan Zowie Jones –también llamado Zowie Bowie o Joey Bowie cuando luce el apellido de su padre, David Bowie– me recuerda a los viejos artesanos del Hollywood de los grandes estudios. Una película menor como ésta se convierte, gracias a su talento narrativo, en una producción solvente e incluso agradable.

Por lo demás, ayuda no le falta. Sin ir más lejos, el montador de la película es una leyenda, Paul Hirsch, responsable de la edición de títulos como La guerra de las galaxias, Carrie o Misión imposible.

La idea que funda la trama no es nueva. El capitán Colter Stevens (Gyllenhaal) se despierta en un cuerpo que no es el suyo, y tiene un tiempo limitado para evitar que una bomba explote en un tren con destino a Chicago. Siguiendo leyes no escritas de la física cuántica, Stevens asume una identidad ajena para cambiar uno –o varios– de los muchos posibles destinos que se bifurcan en el pasado y en el porvenir.

En parte, Código Fuente hereda su trama de La jetée (1962), el mediometraje de Chris Marker que ya ha sido homenajeado en cintas como Terminator (1984), Doce monos (12 Monkeys, 1995) o Déjà Vu (2006). Pertenece, por consiguiente, a esa categoría de ficciones en las que el protagonista debe ajustarse a una realidad paralela y variar un curso temporal que conoce por anticipado.

No hace mucho, Lee Tamahori recurrió a una idea similar en Next (2007), inspirándose en el cuento The Golden Man (1954), de Philip K. Dick.

A pesar de todo este linaje literario y cinematográfico, no me imagino a Ben Ripley documentándose tan exhaustivamente para urdir esta aventura. La realidad es más simple.

Verán: uno de los papeles de la cinta –no les adelantaré cuál– está encarnado por Scott Bakula.

Para los televidentes más veteranos, el nombre de dicho actor está unido a una estupenda serie de ciencia-ficción, Quantum Leap (1989-1993). A lo largo de las cinco temporadas que duró aquella emisión, el protagonista, Sam Beckett (Bakula), viajaba en el tiempo y asumía la identidad de distintas personas con el fin de solucionar los más diversos asuntos, siempre aconsejado por un holograma interpretado por Dean Stockwell.

Son tantos los guiños relativos a Quantum Leap que los malpensados llegarán a preguntarse por qué la productora no optó por rodar directamente una adaptación de la serie.

Con todo, Código Fuente no decepcionará a quienes busquen un pasatiempo agradable, ameno y dignamente construido.

Sinopsis

Un piloto de helicóptero reclutado para una operación militar de alto secreto se ve embarcado en una clase de misión que jamás podría haber imaginado en Código Fuente, un inteligente ‘thriller’ de acción vertiginosa que pone en entredicho todo lo que creemos saber sobre el tiempo y el espacio. Llena de sorprendentes giros y apasionante suspense, Código Fuente está dirigida por Duncan Jones (Moon).

El capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) despierta en un tren de cercanías a toda velocidad sin la más mínima idea de cómo ha llegado allí. Sentado frente a él se halla Christina (Michelle Monaghan), una mujer a la que no conoce, aunque ella cree claramente conocerlo.

Tras refugiarse en los aseos, se sorprende al ver en el espejo el reflejo de otro hombre, además de tarjetas de identificación en su cartera que pertenecen a un profesor de escuela llamado Sean Fentress. De pronto, una gran explosión hace pedazos el tren.

Casi al instante, Colter se ve transportado a una unidad de aislamiento de alta tecnología, donde una mujer con uniforme militar llamada Goodwin (Vera Farmiga) exige que le rinda cuentas sobre todo lo que ha visto.

Colter se encontraba en una misión de máxima prioridad para identificar a un terrorista que había destruido pocas horas antes un tren y que tiene previsto matar a miles de personas con una explosión mucho más potente en pleno centro de Chicago.

Un programa de alto secreto, de nombre clave ‘Código Fuente’, permite a Colter existir brevemente como Sean en la realidad paralela en la que el tren de cercanías está a punto de estallar.

Cada vez que regresa al tren, Colter dispone únicamente de ocho minutos para descubrir la identidad del terrorista. Va reuniendo poco a poco nuevas pistas, pero no acierta a dar con su presa. Cuanto más datos descubre, más se convence de que puede evitar que se llegue a producir la mortal explosión... a menos que se le agote antes el tiempo.

 

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