"Australia" (Baz Luhrmann, 2008)

Australia

Un relato épico de transformación, amor y aventura, Australia se desarrolla en el continente que el director Baz Luhrmann ve como la última gran frontera del mundo.

“Para el resto del mundo, Australia es el más allá del más allá”, asegura. “Hay una excelente frase al comienzo de ‘Memorias de África’, cuando Karen Blixen descubre que su marido la traiciona y dice: ‘Tengo que alejarme, me iré a cualquier lugar. África, Australia… bueno; quizá a Australia, no’”.

Luhrmann creció en una pequeña localidad maderera del norte de Nueva Gales del Sur, donde su familia regentaba una granja, la gasolinera local y, durante un breve periodo, el cine. “Las películas musicales fueron un gran amor de mi infancia, pero también era yo un incondicional de las epopeyas históricas”, asegura.

“Las epopeyas eran el tipo de películas de las que uno oía hablar durante semanas antes de que llegasen efectivamente a proyectarse, y cada persona de la ciudad acudía a verlas. Es fácil imaginar la impresión causada en un muchachito de la Australia rural por películas como ‘Lawrence de Arabia’ y ‘Ben Hur’ –grandes y románticas aventuran ambientadas en lugares lejanos y exóticos en los que el paisaje agigantaba las odiseas emocionales interiores de los personajes”.

Especialmente atrayente para Luhrmann era la idea de crear una película épica ambientada en su patria que, al igual que los clásicos que tanto le influyeron en su infancia, tuviera un amplio atractivo para gente de todas las generaciones y del mundo entero.

“Al contemplar esa clase de películas, desde ‘Lo que el Viento se Llevó’ y ‘Ben-Hur’ hasta ‘Lawrence de Arabia’ y ‘Titanic,’ el público se hallaba en comunión con una gran experiencia cinematográfica”, comenta. “Yo quería crear una obra fílmica que fuera incluyente de forma parecida, porque creo apasionadamente que nuestras vidas tienen que ser más incluyentes. Unir a las personas aporta consuelo al corazón y al alma de este mundo impredecible”.

Continuando la tradición de películas como “Casablanca”, “Titanic” y “Oklahoma”, la Australia de Luhrmann es una metáfora de las sensaciones de misterio, romance y excitación provocadas por un lugar lejano y exótico en el que las personas pueden transformar sus vidas, donde sus espíritus pueden renacer y donde el amor lo vence todo.

“Esta es la película que quería hacer desde que era niña”, dice Nicole Kidman. “Yo crecí viendo a actrices australianas, como Judy Davis en ‘My Brilliant Career’ y Angela Punch McGregor en ‘We of the Never Never’, interpretar a personajes maravillosos en relatos ambientados en nuestro país, y soñaba con rodar una película aquí que tuviera la pasión y la importancia de esas otras”.

“Es una oportunidad única en la vida”, asegura Jackman. “Hacía ocho años que no rodaba una película australiana, por lo que regresar y participar en una producción de esta magnitud, escala y ambición –¡hablando con mi propio acento!– era un sueño hecho realidad. Un papel de ensueño, al igual que la película, el reparto y el director”.

Jackman, que conoce a Kidman desde hace muchos años (está casado con una buena amiga de la actriz), quedó impresionado desde el principio por la pasión que su colega ponía en el proyecto y por su confianza en Luhrmann. “Nicole estaba en mi casa asistiendo a una fiesta con motivo de la Super Bowl”, recuerda. “Baz acababa de llamarme para contarme el proyecto y yo pregunté a Nicole si ella había leído este guión. Dijo que no. Yo dije: ‘¡Anda! Baz me dijo que tú ibas a intervenir’. Ella replicó: ‘Es cierto’. Y yo: ‘¡Pero si ni siquiera has leído el guión!’ ‘No hace falta leerlo’, repuso ella, ‘sólo hay que hacerlo. Va a ser algo asombroso. No tendrás un trabajo mejor en tu vida’”.

“Si Baz me pidiera que dijera una frase sobre algo, yo diría ‘sí’”, asegura Kidman. “Creo en él. Creo en su talento. Creo en su compromiso de añadir belleza al mundo y en su búsqueda de la excelencia. Es un privilegio trabajar con alguien con quien te sientes completamente segura, alguien que es audaz e innovador y nada acomodaticio. No mentiré diciendo que resulta fácil porque no lo es. Es verdaderamente duro. Pero cuando se rueda un gran argumento, a la fuerza se pasan privaciones. Lo comprendimos desde el principio y estoy encantada de haberme metido en este fregado”.

El argumento de Australia tiene su origen en el personaje de Kidman, Lady Sarah Ashley, una obstinada figura de la alta sociedad británica perdida en medio de un matrimonio sin amor y de una vida superficial y aburrida. “A sus cuarenta años, Sarah se ha volcado en objetos de perfección y control”, explica Luhrmann. “Lo único que ama de verdad son sus caballos”.

Convencida de que su marido la engaña durante su viaje a Australia para vender Faraway Downs, su hacienda ganadera que atraviesa grandes dificultades, Sarah viaja desde Londres al áspero páramo del Territorio Septentrional para enfrentarse con él. La verdad resulta tan cruel como el nuevo paisaje que la rodea, y ello lanza a Sarah a embarcarse en un viaje de profundo autodescubrimiento.

“Nada más llegar a Australia, Sarah es una persona tan estirada como el personaje de Katherine Hepburn en ‘La Reina de África’”, dice Luhrmann. “Se ha cerrado a la vida y al amor. Pero en Faraway Downs y más allá se ve obligada a relacionarse con el paisaje y con la gente, y experimenta un renacimiento espiritual. El viaje la transforma por completo”.

Faraway Downs es una finca inmensa, del tamaño del estado de Maryland, situada en el implacable interior de Australia y poblada por una mezcla armoniosa de ganaderos, sirvientes y miembros de tribus indígenas. “Es algo diametralmente opuesto a cuanto Sarah haya experimentado nunca”, explica Kidman. “Pero durante el transcurso del relato, ella misma derriba muchas de las barreras que ha levantado para protegerse. Se convierte en la mujer que realmente desea ser, y encuentra el amor –de un niño, de un hombre y de la tierra”.

Sarah se sorprende a sí misma y sorprende a los que la rodean cuando se crece ante los desafíos de su nueva vida y sus desconocidas responsabilidades, pero nada ni nadie supone para ella un reto mayor que el Arriero. Tan tosco como refinada es Sarah, el Arriero es el mejor componente de una raza de hombres que arrean rebaños de ganado vacuno a través de cientos de millas de un terreno áspero e implacable. Tal y como nos explica Jackman , “un buen arriero entregará el ganado en el mercado en mejor estado que cuando emprendió el viaje. Si uno se para a pensar en el tamaño de los hatos y del inmenso paisaje que atraviesa, no es poca hazaña”.

El Arriero es un soberbio jinete que prefiere vivir bajo el sol y las estrellas, un nómada y un solitario. “Se siente más cómodo a la intemperie con su caballo y con el ganado que con la gente”, afirma Jackman. “No depende de nadie. No quiere deberle nada a nadie, que es la razón por la que alguien como Lady Ashley le plantea más de unos pocos problemas”.

Saltan chispas –en todas las direcciones equivocadas– desde el momento en que se cruzan los caminos de estos dos extremadamente opuestos personajes. Sarah es altiva y se muestra desdeñosa para con el Arriero, y a éste le irritan en idéntica medida Sarah y todo lo que ella representa. “El Arriero odia a la Clase Dirigente adinerada y terrateniente y Sarah podría servir de modelo para un anuncio de la aristocracia”, comenta Jackman. “Se regodea escandalizándola y burlándose de ella porque le fastidia todo cuanto la rodea. Es arrogante, pretenciosa, frustrante e inaguantable”.

A pesar de sus diferencias, Sarah y el Arriero se necesitan mutuamente –y necesitan el dinero que ganarán si consiguen hacer llegar una manada casi imposible de 1.500 cabezas al mercado de Darwin atravesando el desierto de Kuraman. Cuando la combativa pareja está formando su insólito grupo de peones y ganaderos para embarcarse en la sobrecogedora expedición, sobreviene la tragedia. Un muchacho aborigen llamado Nullah queda huérfano, y a Sarah le cae en suerte un papel que hace mucho que había perdido toda esperanza de representar. “Cuidar del chico despierta algo en Sarah, y encuentra, como madre, una fortaleza y una confianza inesperadas”, explica Kidman .

La situación se ve complicada por el hecho de que Nullah sea un mestizo, un niño medio blanco y medio aborigen. En la segregada sociedad australiana de los años treinta y cuarenta, la ley prohibía el matrimonio interracial, y a los hijos de las ilícitas relaciones interraciales les estaba vedado vivir entre blancos o con sus familias indígenas. En un equivocado intento de sacar a tales niños de la pobreza y brindarles la posibilidad de un futuro más prometedor, separándolos de sus comunidades indígenas, el gobierno australiano lanzó un programa de ámbito nacional en el que los niños fueron arrebatados a sus familias y colocados en misiones religiosas o instituciones estatales. En especial, los niños mestizos fueron considerados “rescatables” y sacados de su cultura tradicional en un intento de reeducarlos. A estos niños se les ha dado el nombre de “Generaciones Robadas” y, aunque las estadísticas no son claras, se cree que entre una décima y una tercera parte de todos los niños y niñas indígenas fueron arrebatados a sus padres y realojados.

“Este es el mundo en el que nace Nullah”, observa Luhrmann. “Es a la vez blanco y negro en un mundo que no puede tolerar que semejantes individuos se integren en su sociedad. En última instancia, Sarah desafía el orden social y le da un hogar. A su vez, Nullah es el catalizador que abre el corazón de Sarah y acaba uniendo a ella y al Arriero”.

El afecto y la franqueza que Sarah acaba de descubrir rebasan las barreras que ella ha levantado entre sí misma y el mundo que la rodea, permitiendo que el Arriero vea otra faceta de esta compleja mujer. “En las crisis, resulta realmente asombrosa”, dice Jackman. “El Arriero llega realmente a respetarla y admirarla”.

Al igual que Nullah, el Arriero es un marginado –condenado al ostracismo por la sociedad blanca por vivir entre indígenas y por haberse casado con una mujer aborigen. Según Jackman, “vive en algún lugar situado entre las dos culturas, pero no forma realmente parte de ninguna”.

El Arriero lleva años tratando de sepultar la ira que le provoca la pérdida de su esposa, muerta de tuberculosis porque a los aborígenes no se les admitía en los hospitales. “Con su ira, ha levantado una muralla que rodea su corazón”, explica Jackman, “pero esos muros comienzan a desmoronarse a medida que va conociendo mejor a Sarah y se convierte en una especie de figura paterna para Nullah”.

Bajo el imponente poder del paisaje, transformados por el amor de un niño, Sarah y el Arriero se enamoran. “Cuando todo lo demás se desvanece, se encuentran en uno al otro”, en palabras de Jackman.

Sinopsis

Ambientada en la Australia del Norte, en un periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial, "Australia" nos presenta a una aristócrata inglesa (Nicole Kidman) que hereda un enorme rancho.

Pero cuando un grupo de barones ingleses intentan apoderarse de sus tierras, la mujer decidirá unir sus fuerzas con un joven (Jackman) para que la ayude a transportar su ganado a lo largo del más peligroso territorio australiano, llegando hasta Darwin, un sitio que está siendo atacado por las fuerzas japonesas.

 

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