"Arsène Lupin" (Jean-Paul Salomé, 2004)

Arsene Lupin

“Desviar la atención, esa es la clave. Si no lo olvidas, nadie podrá detenerte nunca”. Estas son las palabras que pronuncia el ladrón Théophraste Lupin a su hijo Arsène antes de desaparecer, asesinado por un misterioso cómplice. Al crecer, el joven huérfano no dejará de aplicar esta máxima en lo que será su gran pasión: el robo. Embriagado por la euforia de los primeros éxitos, aún le falta el autocontrol y la paciencia de los grandes ladrones “de guante blanco”.

El encuentro con una embelesadora aventurera, la Condesa de Cagliosotro, marcará su entrada en la edad adulta. Abandona a Clarisse, su novia, y se dedica en cuerpo y alma a buscar el Tesoro de los Reyes de Francia, que ansían tanto la Condesa como sus enemigos, una hermandad monárquica dirigida por Dreux-Soubise y el enigmático Beaumagnan. Pero enseguida nos damos cuenta de que Arsène y la Condesa no comparten los mismos valores: la joven está dispuesta a todo para alcanzar sus objetivos y Arsène, sin embargo, se niega a llegar hasta el asesinato.

A la pasión amorosa del principio le seguirá un duelo sin cuartel que les llevará desde los acantilados normandos a las catacumbas de París y en el que Arsène perderá lo único que no podrá volver a recuperar nunca: su juventud.

Entrevista con Jean-Paul Salomé

La realización de una película pasa por diferentes etapas. ¿Desde la escritura del guión hasta el día del estreno, cuál es la etapa que más le asusta?

El placer de esta profesión reside, en primer lugar, en su variedad. A mí me gusta pensar en lo que está por venir. Hasta ahora, siempre he tenido la suerte de estar presente desde su génesis en los proyectos que he rodado y de ser autor o coautor de los mismos. La fase de la escritura del guión es un trabajo aparte que me gusta mucho y del que encuentro, al finalizar el ciclo de creación, increíbles reminiscencias durante le montaje, que tiene como objetivo, también, mejorar la materia fílmica para contar mejor la historia. Estas similitudes entre las dos etapas son aún más chocantes actualmente, porque la ergonomía del montaje virtual se asemeja mucho a la del tratamiento de textos.

Usamos el “copiar-pegar” con las imágenes, después de haberlo utilizado con las palabras. El único momento que me asusta en el proceso de creación de una película, es el de las localizaciones. Es un poco como con el casting, uno no se puede equivocar. Un decorado mal elegido puede provocar que la puesta en escena no sea todo lo correcta que deseas. Y además, es precisamente durante la preparación cuando se adoptan el mayor número de decisiones transcendentales, y la película toma una buena o una mala dirección.

Durante el rodaje, si la preparación ha sido buena, estás bien rodeado, es una maravilla. Me encanta rodar. Uno de los mayores cumplidos que me ha hecho Kristin Scott Thomas fue cuando me dijo que el placer que yo sentía al estar en un plató era increíblemente contagioso. Y además, al final de la carrera, está el estreno: exponer la película a la mirada de los demás, sobre todo cuando haces películas como las mías en las que intentas tejer lazos con los espectadores. Pero eso no me da miedo: es un poco como cuando llevamos al niño al colegio el día de la vuelta al “cole”. Pensamos que es el más guapo, el más inteligente y sólo esperamos que no le partan la cara en el recreo. Pero no puedo quejarme, por lo que respecta al público, soy un director bastante mimado...

La película es el resultado de tres iniciativas. La suya, la de Laurent Vachaud, el coguionista, y la de Stéphane Marsil, el productor. ¿De qué modo se ha ido desarrollando el trabajo?

El verano siguiente al estreno de “La Máscara del Faraón - Belphégor”, me fui de vacaciones a Normandía y di con la colección de los libros de Arsène Lupin, escrita por Maurice Leblanc. Empecé por el primero de la serie “La Condesa de Cagliostro”. Inmediatamente, me di cuenta de que había material para una película. Este libro no había sido nunca adaptado para el cine, y además, me proporcionaba una visión nueva de Arsène Lupin. Volví a sumergirme en sus otras aventuras “813“, “La aguja hueca”, “El tapón de cristal”, y descubrí que los libros eran muchos más duros y ácidos que las adaptaciones que se habían hecho hasta el momento para el cine o la televisión. En este relato de iniciación que es “La Condesa” se creaba una alquimia seductora entre la presentación de este personaje legendario mediante su juventud y un papel femenino fuerte que se opone a él en un auténtico duelo de amor. Hice mis pesquisas para saber quién poseía los derechos de la serie y di con Stéphane Marsil.

Había trabajado en la adaptación de otra aventura, pero el proyecto no había salido adelante. Le confesé mi deseo de tratar los orígenes del personaje y contar su período de juventud. Enseguida me dio su aprobación y me puse manos a la obra buscando un coguionista. Y en esa búsqueda, encontré a Laurent Vachaud, un experiodista de “Positif” que había trabajado mucho para televisión, pero nunca para el cine. Hace diez años, había escrito incluso una adaptación libre sobre la juventud de Arsène. Laurent conoce muy bien el universo de Leblanc y confiesa una auténtica pasión por el mito de Lupin. Después de un período de prueba de lo más positivo, nos pusimos a trabajar durante casi un año en el guión.

Háblenos de su manera de ver la dirección y de su obstinación por combinar en una película de acción, una película de época y los elementos novelescos.

Mi primera preocupación era la de no entorpecer la dirección con la excusa de una recreación histórica que quería que fuera, ante todo, “moderna”. Las películas de época son un género bastante denostado por la televisión. He estado en guardia en todo momento para no dejarme llevar por los ballets de sombrillas y calesas, los movimientos de grúa y los travellings descriptivos. Me he inspirado más en los thrillers y en las películas de anticipación como “Minority report“ o “The Insiders” que en las películas de época, exceptuando quizá “La Edad de la Inocencia” o “El último de los Mohicanos”.

He tratado de traducir en imágenes la abundancia de elementos novelescos tan del gusto de Maurice Leblanc, tratando de profundizar en el aspecto carnal de los personajes; me he tomado el tiempo necesario para mostrar sus rostros, sus emociones. Este es el equilibrio que he tratado de conseguir.

El casting es un reto particular en esta película. ¿En qué momento se impuso este reparto?

Siempre trato de ponerme en el lugar del espectador que consulta la cartelera preguntándose qué puede ir a ver al cine con su novia. A mí, particularmente, me gusta que me propongan cosas nuevas, con actores en papeles diferentes a los que suelen hacer. Cuando empezamos a buscar a un actor que pudiera encarnar a nuestro Lupin, junto a Stéphane Marsil, el productor, decidimos organizar ensayos reales, filmados en 35 mm, con vestuario, con decorado, sobre una escena que Laurent Vachaud había escrito especialmente para la ocasión. Durante dos días, varios actores de la generación de jóvenes actores tuvieron la amabilidad de participar en este juego. Entre ellos estaba Romain. En cuanto se puso delante de la cámara, fue como una revelación: tenía a mi héroe. Romain era la encarnación perfecta de un Arsène Lupin joven y moderno. Posee la gracia, la originalidad, el aplomo, la sed de interpretación que le permiten ir más allá de lo que está escrito...

Ha trabajado como un loco, y no sólo para estar físicamente a la altura del papel. A lo largo de todo el rodaje, durante las diecisiete semanas, pude comprobar que sentía un cariño especial por el personaje.

¿Qué representa Kristin Scott Thomas como persona que sea necesario para el personaje?

Tiene esa mezcla de vulnerabilidad y de autoridad que van de la mano con su gracia y belleza. El hecho de que sea extranjera refuerza el misterio de su personaje. La película no es fantástica, pero en la novela se sentía un perfume fantástico que planeaba en torno a la Condesa; éste es el perfume que he querido conservar. Kristin interpreta maravillosamente la dualidad de esta mujer enigmática, capaz de cometer los peores crímenes por amor, o más bien, por desamor. Enferma de celos, no soporta ver como se le escapa Arsène. Teme que se convierta en un ladrón con mucho más talento que ella.

Kristin, con su brillante interpretación, ha reflejado magistralmente esta paleta de emociones, pasando de la sumisión amorosa a la perversión, de la crueldad al aspecto más venenoso del amor. Ha conseguido infundir una gran originalidad, una gran dosis de melancolía a ese personaje de Condesa inmortal y, a pesar de todo, consciente del paso del tiempo.

Ha elegido, para oponerse a Romain Duris, a un adversario de lujo: Pascal Greggory.

En este caso también queríamos tomar un camino alternativo, evitar el cliché. Después de la sorprendente elección de Romain y de Kristin, teníamos que ser coherentes y encontrar un actor también sorprendente para encarnar el personaje de Beaumagnan, que es un espía que se vende al mejor postor. Pascal y yo nos pusimos rápidamente de acuerdo en dar a este personaje un aire ascético. Junto a Pierre-Jean Larroque, decidimos dotarle de un aspecto sacerdotal, en blanco y negro. Pascal también aporta un elemento muy moderno a su interpretación. Con los años, su manera de actuar ha adquirido peso y profundidad; y sobre todo, tiene ese rostro increíble, esa mirada “pura” que imprime en la película de manera sorprendente... Estaba encantado de que hubiéramos conferido tanta nobleza y elegancia a este personaje, perverso y ambiguo.

Eva Green es el otro personaje femenino de esta película. Una casi principiante en la que confía desde el primer momento. ¿A qué se debe esta inmediatez?

El cine es trabajo, pero también instinto y misterio. Hay que saber sentir las cosas. En mi carrera, me he equivocado muy pocas veces, siempre que me he dejado guiar por mi instinto. Stéphane Marsil fue el primero que habló de Eva. La había visto actuar en el teatro. Acababa de rodar con Bertolucci, pero la película todavía no se había estrenado. Quedé con ella en un café. Hablamos largo y tendido sobre el guión y me di cuenta de que no sólo había entendido muy bien el personaje, sino también el tono en el que tenía que inscribirse la película; la mezcla de aventuras y emociones.

Era el contrapunto ideal al oscuro personaje de la Condesa. Su belleza, fuera de lo común, y el misterio que exhala evitaban que el personaje de Clarisse fuera una joven pura y plana.

El resultado está ahí, en la pantalla. Y puedo asegurarle que Eva es una de las actrices más preparadas de su generación, eso por no hablar de su extraordinaria belleza.

Es algo muy simple, traspasa la película.

En una película como ésta, en la que fundamentalmente trabaja con actores consagrados, ¿cuáles son sus prerrogativas de dirección de actores?

En esta película, había que cuidar mucho el ritmo y definir bien lo que era prioritario en cada escena. Es una película que cuenta con un sinfín de personajes, de golpes de efecto, la intención tiene que ser clara y perfectamente inteligible. Por lo tanto, trato de encontrar con los actores la nota adecuada, trato de llevar las situaciones más allá de lo escrito en el guión, superar la fase ilustrativa, y todo ello sobre la base de una confianza recíproca. Cuando un actor ha trabajado bien su personaje creo que, al cabo de un tiempo, lo conoce mejor que yo. Por eso, cuando me hace una sugerencia, me parece totalmente normal escucharlo.

¿Por qué motivos y para qué fin utiliza los efectos especiales?

Creo que la película tiene unos cuatrocientos planos trucados de una manera u otra. En las dos terceras partes, la intervención de los efectos especiales tiene que ser invisible. La escena de la Ópera es un ejemplo perfecto. Rodamos la escena un festivo y en unas pocas horas. En postproducción tuvimos que borrar todos los elementos modernos que aparecían en la imagen y recomponer los segundos planos. Pasa lo mismo en la explosión del café. Era impensable provocar una explosión de semejante magnitud en pleno París.

Lo reconstruimos todo en estudio, hasta la calle, integrando los fondos en digital. Y el trabajo realizado para el combate en la Aguja Hueca fue aún más complicado. Toda la comedia se rodó en estudio, los actores estaban colgados en la ladera de una roca reconstruida, y los ochenta planos de la secuencia se trabajaron posteriormente para borrar los cables e incrustar a los personajes en la Aguja Hueca, donde era imposible rodar con un equipo de cien personas.

Pierre-Jean Larroque, el creador del vestuario, ha realizado unos quinientos trajes. ¿Usted cree que, como el decorado, el vestuario conforma la puesta en escena?

Sí, porque más allá de su bagaje cultural en películas de época, de sus ganas y del cuidado por el detalle que aporta a su trabajo, Pierre-Jean ha sabido encontrar el tipo de vestuario que revaloriza al actor y le ayuda a interpretar. Crea una segunda piel para que el actor pueda entregarse desnudo.

Ha conseguido la proeza de inventar un vestuario suntuoso, que nos recuerda al de la alta costura y que es perfectamente acorde con el carácter de cada uno de los personajes, reflejando su psicología en cada escena. En contadas ocasiones he visto a unos actores tan contentos de ponerse su traje cada mañana, les trasmitía ganas de interpretar.

Para hacer la película, necesitaba una imagen y una atmósfera. ¿Cuál era el perfil de director de fotografía que buscaba?

Buscaba un personaje extraño que tuviera al mismo tiempo, mucho talento, una gran rapidez de reacción y se mostrara cercano a los actores. Pascal Ridao superó con creces mis expectativas. Tiene tal conocimiento técnico, que siempre encuentra una solución a los problemas que le planteas. Gracias a su rapidez de reacción y a la extraordinaria implicación de todo su equipo, rodábamos casi veinte planos diarios. Y ninguno de ellos fáciles, puede creerme.

Pero nunca me ha negado un plano; siempre ha trabajado para que su luz estuviera al servicio de mi puesta en escena.

Lo que al principio era una adaptación parece que se ha convertido, a tenor de sus palabras, en su película más personal.

Cuanto más avanzaba en la creación de la película, más cautivado me sentía por el personaje.

Hasta ahora siempre me había sentido incapaz de interesarme por un protagonista masculino.

Hay que decir que trabajar con Romain es una maravilla. Es un tipo muy elegante. Y además, hay motivos más profundos. Como Lupin, yo tampoco le pude enseñar a mi madre que había conseguido hacer realidad mi sueño de niño, murió antes de que rodara mi primera película. Arsène se cura las depresiones imaginándose estratagemas y robos y yo dirijo películas para salir de mí mismo.

Sí, es verdad, me ha gustado contar la vida de este chaval que, baqueteado por lo que le ha tocado vivir, se convierte en un hombre y decide sólo quedarse con el lado ligero de la existencia. Comparto con él la fascinación por las mujeres y sus misterios y su manera de ver la vida como un niño que prefiere observar el mundo quedándose al margen de la sociedad. Me identifico con él.

Sinopsis

Arsene es el hijo de un ladrón que aparece asesinado cuando es pequeño, de él hereda la pasión por los robos. Trás los éxitos iniciales conoce a la Condesa de Cagliostro de la que queda prendado y a la que se une para buscar el Tesoro de los Reyes de Francia, que ansían tanto la condesa como sus enemigos. Pero enseguida nos damos cuenta de que Arsene y la condesa no comparten los mismos valores, la joven está dispuesta a todo para alcanzar sus objetivos y Arséne, sin embargo, se niega a llegar hasta el asesinato. A la pasión amorosa del principio le seguirá un duelo sin cuartel que les llevará desde los acantilados normandos a las catacumbas de París.

logonegrolibros

  • El medio es y no es el mensaje
    Escrito por
    El medio es y no es el mensaje Una buena historia ha de sobrevivir al medio en el que es contada, ha de poder ser traducida a otro medio, pero el medio determina también la forma en la que es contada una historia.…
  • Una censura muy distraída
    Escrito por
    Una censura muy distraída En su libro sobre la homosexualidad en el cine del franquismo (Violetas de España, Notorius, Madrid, 2017) Alejandro Melero examina, con sobrada autoridad y amena narrativa, algunos casos de notoria anécdota gay en películas que…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Experimentar con los animales
    Experimentar con los animales ¿Qué tanto derecho tienen los científicos a utilizar seres vivos en experimentos? Nadie se preocupa si en un laboratorio se utilizan plantas. Se las puede cultivar, cosechar, someter a diversos tratamientos y hasta cortar en…
  • Valentina Pinelo
    Escrito por
    Valentina Pinelo Valentina Pinelo, agustina profesa en el Convento de San Leandro, de la ciudad de Sevilla. Valentina, perteneciente a una familia de ricos mercaderes genoveses, asentados en la capital de Indias, es la autora de un…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Mike Oldfield: "Return To Ommadawn" (2017)
    Escrito por
    Mike Oldfield: "Return To Ommadawn" (2017) Después de certificar con Man On The Rocks (2014) su retorno a las canciones pop, al estilo de "Moonlight Shadow", Mike Oldfield, que prácticamente había desaparecido del radar ‒aunque no del afecto colectivo‒, recuperó su…
  • Isolda y Tristán en busca de la diosa
    Escrito por
    Isolda y Tristán en busca de la diosa En Munich y en 1865 estrenó Wagner Tristán e Isolda. Aún no había concluido su tetralogía, ni su comedia, ni su festival sagrado. La obra tiene un valor fronterizo por ser la primera –y con…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • Los mastodontes de la Península Ibérica
    Escrito por
    Los mastodontes de la Península Ibérica Cuando se habla de mastodontes muchas personas evocan erróneamente los legendarios mamuts, sin embargo se trata de animales muy diferentes. Varios millones de años antes de que los mamuts –que son elefantes– aparecieran en la…

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC