"El planeta de los simios" (1968)

El planeta de los simiosInspirada en una novela de Pierre Boulle, El planeta de los simios (Planet of the Apes), dirigida por Franklin J. Schaffner y escrita por ese genio que fue Rod Serling, es una espectacular distopía. En ella se dibuja un futuro alternativo en el que los simios dominan la civilización y los hombres son acosados por su bestialidad.

En medio de un estado de gracia científico –el cine de anticipación cuida cada vez más los detalles que le confieren verosimilitud–, la astronáutica de la época tiene protagonistas norteamericanos gracias al éxito de las misiones Apolo, desarrolladas entre 1967 y 1972.

En julio de 1969 Armstrong tenía el honor de ser el primer humano en caminar por tierra lunar. Ante esta visión, uno de los invitados de la NASA, el escritor Arthur C. Clarke, exclamaba entre sollozos: “Es la primera vez que lloro en veinte años, y también la primera vez que rezo”.

Sin embargo, la euforia espacial tenía su siniestra contrapartida en pesadillas que cruzaban una América herida por los conflictos raciales y las terribles posibilidades de la guerra en el sudeste asiático.

En linea con este contexto, quizá simbolizando su faceta más terrible, el otoño de 1968 marca un momento destacado en la historia de la ficción especulativa gracias al estreno en un oscuro autocine de La noche de los muertos vivientes, película de culto donde las haya, que además de suponer el debut de su director, George A. Romero, originó una interminable sucesión de secuelas más o menos cercanas a la ciencia-ficción.

Películas como El planeta de los simios (1968), de Franklin J. Schaffner, o THX 1138 (1971), de George Lucas, muestran futuros alternativos bien poco felices para la humanidad.

En El planeta de los simios, cuatro astronautas norteamericanos sufren un violento aterrizaje en un planeta no identificado. La única mujer de la expedición perece y los otros tres tripulantes abandonan la nave y atraviesan desérticos parajes hasta hallar a los nativos del planeta; son humanos como ellos, pero viven como animales salvajes. Pronto aparecen unos siniestros cazadores a caballo: son gorilas pertenecientes a una avanzada civilización de simios.

Los tres astronautas son capturados. Dodge (Jeff Burton) será asesinado y disecado, Landon (Robert Gunner) será empleado como cobaya en un laboratorio y, por último, Taylor (Charlton Heston) será hospitalizado a causa de una herida en la garganta. A partir de ese instante Taylor concentrará todos sus esfuerzos en demostrar a sus captores que es un ser inteligente.

Los antropoides protagonistas son inteligentes, y mantienen viva una civilización que es herencia directa de aquellos orgullosos humanos que ahora viven como esclavos.

Cómo se hizo

El rodaje comenzó el 21 de mayo de 1967, y concluyó el 10 de agosto del mismo año. Entre los escenarios elegidos para la filmación, figuran el Gran Cañón del Colorado y otras localizaciones de Arizona, y el Rancho Fox en el Malibu Creek State Park, al noroeste de Los Ángeles.

El planeta de los simios es una obra inteligente, brillante en su desarrollo y dotada de un encanto bizarro que recuerda por momentos al western y a las películas medievales. Un óscar al mejor maquillaje y nominaciones al mejor vestuario y banda sonora original fueron los reconocimientos de la Academia a esta emblemática cinta del cine fantacientífico.

Como ahora veremos, la película fue celebrada por sus maquillajes, tan brillantes en lo cualitativo como en lo cuantitativo. No en vano, decenas de figurantes pasaron a ser -gracias a John Chambers y su amplio equipo- gorilas, orangutanes y chimpancés parlantes.

Hay que recordar, sin embargo, que varios de los momentos cumbre de la película se deben a la habilidad de L.B. Abbott. Así, la nave espacial a bordo de la que arriban al planeta el comandante Taylor (Charlton Heston) vuela en virtud de la pericia fotográfica Abbott. Lo mismo cabe decir de algunas construcciones e incluso de la playa desierta en la que reposan las ruinas de la Estatua de la Libertad.

Así como en El planeta de los simios ayudaron a L.B. Abbott los eficaces Art Cruickshank y Emil Kosa Jr., en posteriores producciones el técnico contó con operarios que le tuvieron por maestro. Varios de ellos continúan hoy en activo.

A la hora de realizar los maquillajes de la película, John Chambers no trabajó en solitario. Le ayudaron técnicos de la talla de Fred Blau.

Cuando la Fox emprendió en 1967 esta superproducción, Blau se encargó de caracterizar a Roddy McDowall. De hecho, lo volvió a maquillar en el papel de Cornelius en Huida del planeta de los simios (Escape from the Planet of the Apes, 1971), como César en Conquista del planeta de lo simios (Conquest of the Planet of the Apes, 1972), y en Batalla por el planeta de los simios (Battle for the Planet of the Apes, 1974) y, finalmente, como Galen en la serie de televisión inspirada en el mismo argumento.

El rodaje de El planeta de los simios fue toda una pesadilla para los asistentes de Chambers. Las altas temperaturas que se registraban en el área desértica de California, donde se localizó la película, obligaban a enfriar continuamente con agua los trajes de neopreno que cubrían a los actores. Debido a esa circunstancia, se empleó el látex por su satisfactoria fijación a la piel.

Gracias a su éxito, El planeta de los simios originó una larga lista de secuelas de una calidad media más que dudosa. Sus títulos reflejan meridianamente la evolución histórica de los simios protagonistas. La citada teleserie de la CBS, basada en los personajes de Pierre Boulle, ni siquiera logró rebasar el mediocre listón marcado por los últimos títulos de la saga.

En todo caso, ¿qué condujo al gran éxito de la primera entrega del ciclo. "La respuesta –escribe Carlos Nolla– no puede circunscribirse a un solo motivo; es la suma de diversos factores, empezando por exotismo fantástico de ese «planeta de los simios»; atractiva mezcla de modernismo y primitivismo, donde, junto al asombroso adelanto de la más especializada cirugía asistimos a la ausencia de la mecanización. Esa simplificada sociedad -reflejo esquemático de la nuestra-, dividida en tres claros bloques donde los orangutanes, pacientes y sabios, son los legisladores; los inquietos chimpancés (especie a la que pertenecen Zira y Aurelio) son los científicos y los investigadores; y, finalmente, los gorilas, que simbolizan la fuerza, el poder, son los militares. Todos ellos humanizados por el extraordinario y costoso (se habla de un millón de dólares) trabajo de maquillaje del equipo dirigido por John Chambers y por la sacrificada labor de los actores, que bajo las simiescas máscaras se ocultan, destacando especialmente Kim Hunter en su magnífica personificación de esa doctora Zira, rebosante de humanidad, una humanidad que Kim Hunter nos expresa con los ojos y con los mínimos gestos faciales que el maquillaje le permite efectuar. La fuerza del tema reside, sin embargo, en el argumento que, enmascarado por una apariencia de simple película de acción con ambiciones puramente evasivas, va introduciendo progresivamente implicaciones de tipo político, moral y social que obligan al espectador a tomar una posición definida y no le permiten permanecer indiferente a los problemas planteados" (Terror Fantastic, nº 12, septiembre de 1972).

En 2001, Tim Burton rodó El planeta de los simios. Diez años después, se relanzó la franquicia con Rise of the Planet of the Apes.

Director: Franklin J. Schaffner, Arthur P. Jacobs (no acreditado)

Producción: Arthur P. Jacobs

Guión: Michael Wilson y Rod Serling, a partir de la novela de Pierre Boulle

Reparto: Charlton Heston, Roddy McDowall, Kim Hunter, Maurice Evans, James Whitmore, James Daly, Linda Harrison

Música: Jerry Goldsmith

Fotografía: Leon Shamroy

Montaje: Hugh S. Fowler

Distribución: 20th Century Fox

Fecha de estreno: 8 de febrero de 1968

Duración: 112 minutos

País productor: Estados Unidos

Idioma: Inglés

Secuela: Beneath the Planet of the Apes


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